
Hoy voy a hablar de mi primera vez, no de mi primera vez en una mesa de juego, ni tampoco la primera vez que hice lo que todos pensáis... Sino de la primera vez que jugué a Dungeons and Dragons. Es curioso, incluso extraño que alguien que lleva tantos años dirigiendo partidas de rol y coleccionando módulos cual bibliotecario fanático nunca haya jugado a este juego. No se trata de que no me atrajera el género, para nada, de hecho (como muchos) empecé en esto a través del género medieval fantástico, pero lo hice con MERP (y a mucha honra).
Más tarde llegaron otros juegos que a priori suscitaron mi interés en otro grado, mucho más que D&D. De hecho siempre me he rodeado de gente que ha despotricado de este juego, que si es lo más sobado, que si es muy típico, que si necesitas mil libros... en fin, muchas cosas se han puesto en contra de que no me sintiera atraído por el juego, pero no obstante siempre he tenido esa espinita ahí clavada, esperando a ser sacada. Pues bien, al fin lo he hecho, y he de decir que ahora que ya he vivido la experiencia, ¡era una espina muy grande!.
En la actividad en la que estoy participando como miembro de una serie de talleres de todos los géneros y tipos, en los que yo dirijo partidas de rol, conocí a un chico que dirigía una partida del D&D 3.5, la versión que más he visto pero también de la que más he oído pestes. Por circunstancias de la noche acabé sentándome a su mesa y jugando mi primera partida. Me resultó curioso ponerme a escoger personaje, llevo muchos años metido en el mundillo y a lo largo de este periplo rolero he creado cientos de personajes y también los he diseñado a consciencia, pero nunca me había planteado qué tipo de personaje sería el que yo llevaría como jugador.
He pasado tanto tiempo tras la pantalla que esta elección me resultó difícil. Finalmente me decanté por un hechicero, un viejo hechicero llamado "Zas el Magnífico", que a parte de ser un tipo extraño y taciturno es un timador de cuidado. Este personaje forma parte de una ambientación propia creada por el mismo máster, una ambientación que para mi gusto y para lo poco que puedo decir sobre ambientaciones de D&D me pareció magnífica, en todos los aspectos, cuidada, detallada y creíble (dentro de lo que son los mundos de fantasía medieval) y aunque he leído mucho acerca de este juego, todos me han parecido en mayor o menor grado, "una más".
Esta en cambio me pareció interesante desde el principio. Sin más preámbulo la sesión empezó con gancho y eso hizo que me sumergiera de pleno en los tejemanejes del mundo que se abría ante mí y el resto de compañeros de aventura. Tampoco cabía duda que estábamos jugando una aventura clásica, al más puro estilo Dungeon Crawl (no hace falta ser muy ducho en el tema para detectar esto jeje) y pese a que mis anteriores experiencias con este género han sido catastróficas, esta vez logré salir airoso de la aventura y lo que es más importante disfruté muchísimo de este juego.
Es una lástima que haya despertado tan tarde, me va a ser complicado conseguir algunos manuales necesarios para este juego, y aunque su cuarta edición es asequible, lo que he leído de ella no me gusta, de hecho es lo opuesto a lo que yo valoro de los juegos de rol y pese a que la 3.5 funciona con D20, tampoco lo odio tanto como para descartar el juego. Así que quién sabe, quizás esta "primera vez" haya despertado en mí un nuevo Dungeon Master...
eso tan solo los dioses lo saben...
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